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Lámpara Mágica Recuerdos con colita

$ 17.00
S/ 54.40

Cada artículo de nuestra tienda tiene su historia, esta es la historia de la lámpara “Recuerdos con colita”
Hay recuerdos que no puedo ni quiero olvidar, algunos son un poco dolorosos pero igual se sienten presentes, dulcemente tristes como el recuerdo cuando Nina, mi perra cocker se fue.
Me acompañó 14 años, desde que una noche en Navidad pasó a ser parte de mi familia hasta hace muy poco en que tuvo que irse porque estaba enferma y muy cansada. Cuando dejó de comer ya 3 días y solamente podía beber agua, una doctora nos dio la noticia, la enfermedad había avanzado tanto que ya no había posible esperanza, podíamos alargar su vida pero a costa de tratamientos muy incómodos y dolorosos para ella, tampoco la calidad de vida que le podían dar era buena, es así como con todo el dolor que cayó sobre nosotros, decidimos qué era lo mejor para ella, teníamos que dejarla ir.
Recuerdo el día, era un sábado cualquiera, apoyando mi cara a su cara le dije que esté tranquila, que podía irse y que no se preocupara por nada, estaríamos bien, la echaríamos muchísimo de menos, jamás la olvidaríamos pero podía irse sin preocuparse de quién le haría compañía a mi mamá, de quién cuidaría la casa, quién nos recibiría en la puerta, de quién le dejaría claros los límites a la gata, de seguro estaríamos muy tristes pero no tenía que quedarse a lamernos la cara al vernos llorar, estaba bien, resistiríamos sin ella. Diciéndole cuanto había significado para mi y cuanta compañía incondicional me había dado por tanto tiempo, se durmió y no volvió a despertar más.
Sin poder creerlo esperamos afuera, la doctora salió y mientras preparaban su cuerpo ahora vacío, la doctora me contó que se dice mucho de a donde van los perros al morir, su historia favorita es la que habla de la fidelidad que va mucho más allá, dijo que si alguien en la familia está enfermo y es alguien a quien el perro quiere mucho, toma todo lo posible de esa enfermedad en su cuerpo, haciendo así el último sacrificio de fidelidad que puede hacer para ayudar a esa persona.

Al crear esta lámpara pensaba en Nina y en como se tuvo que ir y me sigo sintiendo muy triste y me sigue haciendo mucha falta, a mi y a todos, pero me gusta imaginarla con alitas en el lomo, saltando y corriendo en algún lugar con muchos compañeros, un lugar a donde solo podrían ir los seres más nobles.
Esta lámpara pertenece a la segunda versión, en la que incluí color (porque los recuerdos que tengo son a colores!) y una botellita pequeña con polvo mágico que evoca el recuerdo.
En la parte frontal se aprecia a un perro dormido y en la parte posterior el mismo perro, pero con alas, libre y feliz.
Su funcionamiento es con cable y enchufe.